Para empezar, necesitamos un cuchillo,
un tenedor, una servilleta y nuestro bistec.
Cogemos con la mano derecha el cuchillo,
procurando que la sierra mire hacia abajo. Y con la otra
el tenedor, con las puntas también mirando hacia abajo. A continuación,
clavamos el tenedor en el bistec (cerca del borde, ya que de esta manera
nuestro trozo será pequeño y fácil de comer). Luego ponemos el cuchillo cerca
del tenedor, pero detrás de él, así el cachito que vamos a sacar será de un
extremo. Empezamos a hacer movimientos de fricción con el cuchillo, haciéndolo
mover de delante hacia atrás continuamente y aplicando un poco de fuerza para
poder cortar el bistec. Cuando el cuchillo toca el plato nos indica que nuestro
trozo ya está cortado. Aquí el siguiente paso es apartar el cuchillo, y con el
trozo de carne clavado en el tenedor, hacemos el movimiento con el codo de
acercarlo hasta nuestra boca. Abrimos la boca y con los dientes mordemos, pero
sin cortar el cacho de carne mientras retiramos el tenedor. Una vez la carne
está dentro de nuestra boca, hacemos el movimiento de abrir y cerrar la
mandíbula (si mantenemos los labios cerrados mejor, ya que es falta de
educación comer con la boca abierta), hasta que nuestro trozo de carne esté del
todo descompuesto. Finalmente nos lo tragamos.
Repetimos
estas instrucciones hasta acabarnos el bistec.