diumenge, 16 de març del 2014

INSTRUCCIONES PARA COMERSE UN BISTEC

Para empezar, necesitamos un cuchillo, un tenedor, una servilleta y nuestro bistec.
Cogemos con la mano derecha el cuchillo, procurando que la sierra mire hacia abajo. Y con la otra el tenedor, con las puntas también mirando hacia abajo. A continuación, clavamos el tenedor en el bistec (cerca del borde, ya que de esta manera nuestro trozo será pequeño y fácil de comer). Luego ponemos el cuchillo cerca del tenedor, pero detrás de él, así el cachito que vamos a sacar será de un extremo. Empezamos a hacer movimientos de fricción con el cuchillo, haciéndolo mover de delante hacia atrás continuamente y aplicando un poco de fuerza para poder cortar el bistec. Cuando el cuchillo toca el plato nos indica que nuestro trozo ya está cortado. Aquí el siguiente paso es apartar el cuchillo, y con el trozo de carne clavado en el tenedor, hacemos el movimiento con el codo de acercarlo hasta nuestra boca. Abrimos la boca y con los dientes mordemos, pero sin cortar el cacho de carne mientras retiramos el tenedor. Una vez la carne está dentro de nuestra boca, hacemos el movimiento de abrir y cerrar la mandíbula (si mantenemos los labios cerrados mejor, ya que es falta de educación comer con la boca abierta), hasta que nuestro trozo de carne esté del todo descompuesto. Finalmente nos lo tragamos.
Repetimos estas instrucciones hasta acabarnos el bistec.

RESILIENCIA

La resiliencia es la capacidad para afrontar y lograr adaptarse bien ante las tragedias, los traumas, las amenazas...
Ser resiliente no significa no sentir malestar o dolor emocional. La muerte de un ser querido, una enfermedad grave… son sucesos que tienen un gran impacto en las personas, produciendo sensación de inseguridad y dolor emocional. Aun así, normalmente las personas se recuperan de estos sucesos y vuelven a adaptarse a lo largo del tiempo.
Conseguir ser una persona resiliente no es fácil, sino que se pasa por etapas difíciles y estresantes pero a pesar de esto, la mayoría consigue seguir con sus vidas.
Las personas resilientes son conocidas por una serie de características como saber aceptar la realidad tal y como es, creer que la vida tiene sentido y tener mucha capacidad para mejorar.
También tienen habilidades como identificar de manera precias las causas de los problemas para impedir que se repitan en el futuro o controlar muy bien sus emociones.
Estas personas tienen muchos beneficios, como una mejor autoimagen, facilidad en entender las emociones de los demás, optimismo, afrontar los retos, más éxito en el trabajo y los estudios, se autocritican menos y tienen menos depresiones.
En conclusión, ser resiliente es bueno. Estas personas acaban disfrutando mucho más de su vida.